16 de octubre de 2013

Anathema volvió a emocionar en Flores

Por Víctor Spinelli, para Rock.com.ar

La banda de Liverpool volvió a la Argentina para presentar ‘Weather Systems’, su trabajo de estudio más reciente, editado en abril de 2012.

Anathema. Foto: Víctor Spinelli | www.rockenfotos.com.ar
Si hay una banda que ha sabido reinventarse constantemente, esa es Anathema. Mientras que a principio de los 90s fue un engranaje fundamental, junto a Paradise Lost y My Dying Bride, en el nacimiento y desarrollo del doom/death metal inglés; desde 1995 el estilo Anathema se ha embarcado en una mutación irreversible que, en la actualidad, se traduce en melodías complejas pero sutiles, voces claras y profundas, sonidos metálicos, progresivos y cada vez más espaciales. Todo esto coronado con líricas introspectivas, muy ligadas a lo espiritual, al amor, a la buena energía.

De eso se trata ‘Weather Systems’, el último álbum de estudio editado por el hoy quinteto liderado por los hermanos Danny y Vincent Cavanagh quienes, en esta nueva visita, llegaron acompañados por la vocalista y ahora miembro permanente Lee Douglas, el multi-instrumentista Daniel Cardoso en batería, y el también portugués Tobel Lopes en bajo y en reemplazo de Jamie Cavanagh.


El show arrancó tarde, alrededor de las 21.40. Pero, a juzgar por la evidente emoción del público cuando, ya con la sala a oscuras y aun a telón cerrado sonaron las primeras líricas de ‘A New Machine – Part 1′ – Pink Floyd -, el retraso se convirtió en una anécdota completamente olvidable. Ahí nomás estalló la sala con los primeros y alegres acordes de ‘Untouchable Pt. 1′. La historia había comenzado.

Con un sonido que tardó unos cuántos temas en acomodarse, el ya inaugurado y emotivo ritual siguió con más del último trabajo: ‘Untouchable Pt. 2′, ‘The Gathering of The Clouds’, ‘Lighting Song’, y algo del disco anterior, We’re Here Because We’re Here, en la misma clave voladora: ‘Thin Air’ y ‘Dreaming Light’.



Sin embargo, los primeros clásicos no tardarían en llegar: los casi 20 minutos que ocuparían ‘Deep’, ‘Emotional Winter’ y ‘Wings of God’, todos del aclamado Judgement (1999), serían sin duda el momento más explosivo de esta primera parte del show, que concluiría con 4 más algo más suaves: ‘The Beginning And The End’, ‘A Natural Disaster’ – con una actuación magistral de la pequeña gigante Lee Douglas -, la psicodélica y oscura ‘Closer’ y otra de tinte space rock: ‘A Simple Mistake’. Y la banda dejaría el escenario por unos minutos.

La elegida para la vuelta, la introspectiva y preciosa ‘Internal Landscapes’, sería la antesala de la segunda y última tromba de clásicos: un medley de 5 canciones, elegidas especialmente para el tour sudamericano, y dedicado a Darren White, Jamie Cavanagh, y demás músicos que pasaron por Anathema, así como para todos quienes apoyan y han apoyado a la banda en sus más de 20 años: ‘Shroud of False’, ‘Lost Control’, ‘Destiny’, ‘Inner Silence’ y la que quizás sea una de las canciones más tristes de la historia del rock: ‘One Last Goodbye’.

¿Ausentes? Injustamente ausentes, muchas: ‘Panic’, ‘Flying’, ‘Preasure’, ‘Angelica’, ‘Are You There’, ‘Forgotten Hopes’, y más, seguramente.

Sin embargo, había una imposible de evitar, pero que aun estaba faltando. Esa, como debía ser, fue la que dejaron para el final: ‘Fragile Dreams’ sería la correctísima elección que cerraría un show que, aunque con algunos problemas de sonido, sería musicalmente impecable y profundamente emotivo, y dejaría a la totalidad del público con una sonrisa de oreja a oreja.

Y así, 2 horas más tarde, con la humildad que los caracteriza, gratamente sorprendidos y evidentemente emocionados, los 5 saludarían a su público durante un buen rato, hasta que Danny, el emérito director de la genial orquesta, diera una certera órden final y el telón volviera a cerrarse.

Fuente: www.rock.com.ar

0 comentarios:

Related Posts with Thumbnails