13 de junio de 2009

Museo Rosenbach - Zarathustra


01. L'ultimo Uomo
02. Il Re Di Ieri
03. Aldilá Del Bene E Del Male
04. Superuomo
05. Il Tempio Delle Dessidre
06. Degli Uomini
07. Della Natura
08. Delleterno Ritorno

Volvemos, luego de un moderado (?) lapso en el que el tiempo y las circunstancias hicieron dificil realizar el árduo trabajo de investigar, postear, publicar, etc. Y no sólo volvemos al ruedo con la publicación de discos, sino que también es una vuelta a los clásicos de clásicos, a esas bandas que hicieron que hoy en día exista el rock, el rock de Ley, tal y como es. Esas bandas que ya desde principios de los 70's se animaban a experimentar, a dejarse llevar más por sus corazones que por sus cuentas bancarias, en fin, a hacer algo de arte; de ese que hoy en día viene escaceando.

Es este el caso de Museo Rosenbach, agrupación italiana, formada allá a principios de los años 70's (entre 1971 y 19732 se consolida la primera formación), por Stefano Galifi (voz), Enzo Merogno (guitarra y voz), Pit Corradi (teclados), Alberto Moreno (bajo, piano y melotrón) y Giancarlo Golzi (batería, percusión, voz).
Cuenta la historia que la banda comienza su desempeño musical en vivo presentandose como soporte de otras bandas de le época (como Richi e Poveri, o Delirium), para ir poco a poco y gracias a la gran capacidad de todos y cada uno de sus integrantes, ganando adeptos que con con el correr de sus presentaciones comenzarían a asistir a las mismas con la exclusiva intención de ver a Museo Rosenbach. Y hablando de la capacidad de sus músicos, cabe destacar que si bien funcionan de manera impecable como banda, lo que cada uno puede hacer y hace, efectivamente nos pone frente a una agrupación formada por excelentes instrumentistas y músicos solistas. Con esto no hablo de individualidades o división, sino más bien de que cada uno de los integrantes e Museo Rosenbach puede, debido a su virtuosismo, ser el protagonista en cualquier momento para pasar a un segundo plano luego, cuando cede su lugar a alguno de sus compañeros. Ultimamente esto es bastante complicado de encontrar, ya que en general, en toda banda exite algún flojito, alguno que no termina de encajar. Bien, esto es lo que no está ni cerca de ocurrir en Museo Rosenbach. Todos y cada uno son genios, virtuosos, artistas de la más elevada índole. Voz y música se entremezclan de una manera única, incomparable realmente, de la mejor manera, claro.

Y en este contexto nace Zarathustra, disco que, a pesar de la cantidad de elogios que la banda merece, será su único lanzamiento oficial (luego apareceran distintas ediciones ilegítimas de trabajos en vivo, rarezas, lados b, etc.). El disco es editado en el año 1973, y como su nombre lo indica, se trata de una obra conceptual dedicada íntegramente al libro de Nietzsche, "Así habló Zarathustra", en el cual el autor desarrolla su concepto de Superhombre, a partir de la idea de un Dios que ha muerto, al cual ya no se puede recurrir como base para la existencia ni para la acción.
Ahora, lo curioso es que no se trata para nada de una musicalización del los pasajes del libro, ni de una mera adaptación a sus ideas, sino más bien de una suerte ópera en la cual se realiza una rigurosa lectura filosófica del libro del autor alemán. No hablamos un disco en el cual algunas temáticas de la obra son tomadas y poetizadas, no. Hablamos de ocho canciones que son ocho discursos, ocho monólogos de Zarathustra, aquel personaje que recorre el mundo brindando su enseñanza, coligiendo su profesía. Como monólogo, como discurso, se tratan de distintas plasmaciones de verdad. No en el sentido absoluto del término, sino en el de verdad del sujeto. Cada canción habla de una verdad de este polémico personaje que, como el nuevo elegido, dicta la Ley y hace la regla.

Yendo ahora a lo estrictamente musical, es desde un principio notable el cuidado puesto tanto a la composición como a la ejecución. Todas las piezas son de una solidez destacada, de una prolijidad pocas veces palpada, y, sobre todo, constan de una continuidad que lo hacen un disco integrado, integrador, homogeneo hasta en su más mínimo detalle. Uno de esos discos en los que uno se propone prestar una profunda atención a todo lo que ocurre, pero que, sin excepciones, termina hudiendo al oyente en los profundos mares de su contenido, oyente que se sorprende cuando el disco, como de la nada, llega a su finalización. Y es esta una sorpresa grata: no por desear el final del disco, sino porque el viaje fue tan agradable, que ni siquiera se sintió, y sin embargo, genera un sentimiento de armonía y paz unicos.

Finalmente, me gustaría hacer una mención especial al sonido. Si bien estamos en la era del cd, dvd, etc, todos hemos tenido la experiencia de adquirir grabaciones muy antiguas que, aunque hayan pasado por veinte remasterizaciones, no dejan de atestiguar lo pobre de las tecnologías pasadas. En el caso de Zarathustra, lo podrán comprobar, es una pieza de un sonido tan prolijo, tan cuidado, tan delicado, que sorprende pensar que se haya grabado hace más de 30 años. Recuerda quizás a la experiencia Dark Side Of The Moon, otro disco notable en lo referente al sonido (sin entrar en detalles sobre lo grandioso del disco en sí); pero tengamos en cuenta que en este caso, no nos encontramos ni en Inglaterra, ni en los estudios Abbey Road, ni está Alan Parsons a cargo del sonido y la mezcla. Estamos en Liguria, pequeña población al norte de Italia, con no más de 1.700.000 habitantes en la actualidad. Esto es algo completamente distinto.

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