5 de agosto de 2013

Perros viejos, trucos nuevos: The Winery Dogs en Argentina.

El súper grupo más reciente de Mike Portnoy - esta vez junto a Billy Sheehan y Richie Kotzen - pasó por primera vez por Argentina, para brindar un show desde todo punto de vista arrollador.

The Winery Dogs. Foto: Víctor Spinelli | www.rockenfotos.com.ar
Mike Portnoy nos tiene acostumbrados a estos seleccionados de virtuosos. Repasemos un poco: Adrenaline Mob, Flying Colors, Liquid Tension Experiment (y su versión 'Trío', sin John Petrucci), PSMS, Hammer Of The Gods, Yellow Matter Custard, Cygnus and the Sea Monsters, y más. En todas ellas participaron músicos de renombre e indiscutible talento y virtuosismo: John Petrucci, Jordan Rudess, Tony Levin, Dave LaRue, Paul Gilbert, Daniel Gildenlow, Neal Morse, Derek Sherinian, Tony McAlpine, Billy Sheehan y un interminable etc.,

Pero The Winery Dogs es otra cosa. Pero ¿Qué la diferencia del resto de formaciones armadas y desbandadas por el incansable ex baterista de Dream Theater? Lo primero: es un trío. Un power trío con todas las letras. Tan power trío es, que cada vez que uno hace un solo, en lugar de sentirse la falta en la base, suenan el doble de cosas.

También está la novedosa incorporación de Richie Kotzen, que da a las clásicas formaciones de Portnoy - por lo general tiradas hacia lo progresivo y/o lo metálico - un importante golpe de frescura y accesibilidad: Kotzen es casi con seguridad el responsable de ese demoledor hard rock cancionero y por momentos casi popero que, a pesar de adueñarse del formato clásico de la canción, lo complejiza con secciones instrumentales y sólo dignas de los dioses del rock. Mención aparte para su increíble performance vocal. Ya hablaremos de eso.

Billy Sheehan. Foto: Víctor Spinelli | www.rockenfotos.com.ar
Billy Sheehan, por su parte, si bien participa junto a Portnoy de PSMS, - agrupación en que interpretan obras de las bandas insignia de los integrantes -, esta es la primera vez que se los ve juntos para componer e interpretar piezas originales. Y Sheehan es un alienígena. En serio: las cosas que se han visto el pasado Jueves 1 de Agosto en el Teatro de Flores hacen dudar seriamente de su procedencia. Quizás haya llegado a la Tierra escapando de alguna guerra nuclear en lo profundo del Cosmos. Como sea, el título de leyenda le queda chico. Habrá que inventar una palabra más adecuada.

Finalmente, y quizás lo más importante, lo que define a esta banda como algo completamente diferente a todo lo que le hemos conocido a Portnoy, es que aquí no es el líder ¿Cómo elegir un líder entre semejantes opciones? Los tres, juntos, son una topadora que avanza y avanza. Los tres empujan al a vez con la misma e inmensa fuerza. Acá no hay 'Portnoy y amigos': Exceptuando a Dream Theater, esta es la primera vez que Mike Portnoy participa en un banda propiamente dicha, de igual a igual, como un integrante más de una estructura, de un sistema en el que necesariamente todas las piezas deben funcionar igualmente bien para llevar adelante la empresa.

Portnoy, Kotzen y Sheehan llegaron por primera vez juntos a la Argentina para presentar su primer y reciente disco homónimo, editado en Julio de este año y, por supuesto, regalarnos alguna perlita para la melancolía.

Mike Portnoy
Foto: Víctor Spinelli | www.rockenfotos.com.ar
Apenas pasadas las 21, luego de las excelentes presentaciones de 3 exponentes locales - Desygnio, Cruel y Presto Vivace -, y ante una sala prácticamente repleta, el trío norteamericano tomaría las tablas con el que todos conocían, que hace varios meses oficiara de primer single de la agrupación: 'Elevate'. Sin pausas siguieron 'Criminal', 'We Are One', la psicodélica 'Time Machine' y 'One More Time'.

Sería entonces el momento de la primera balada - de varias - de la noche: la sentida 'Damaged'. Pero, a decir verdad, el mentado daño no hizo mella alguna. Inmediatamente los decibeles volvieron a subir con 'Six Feet Deeper'.

Llegaría, por fin, el momento de los solos. Primero el baterista. Inusualmente equipado - con un sencillo y clásico set de 5 cuerpos - tocó cosas para las que, sin embargo, cualquier mortal hubiese necesitado varios pedales, bombos, platillos, y diversos accesorios estrafalarios completamente ausentes en la ocasión. Y bromeó: ¿Dónde estaban los cientos de cuerpos de su Siamesse Monster?

Luego del interludio que significó 'The Other Side', fue el turno de Billy Sheehan. Desquiciado, delirante, completamente loco - como la mayoría de los verdaderos genios -, el sesentón se despachó con un catálogo de técnicas imposibles. Imposibles incluso para él, quién al parecer, hacia el final de su opera cometió algún error. Uno que, por supuesto, nuestros oídos humanos nunca percibieron. "Casi, casi, estuve tan cerca", expresó con un juego de manos. La humildad de los grandes.

En un clima inmejorable, los dedos del bajista dejaron sospechar una preciosa melodía: los primeros taps de 'You Saved Me' marcarían la vuelta de los momentáneamente olvidados compañeros. Antes de dejar el espacio exclusivo a Kotzen, sonaría otra bien rockera: 'Not Hopeless'.

Richie Kotzen
Foto: Víctor Spinelli | www.rockenfotos.com.ar
De pronto, Richie se encontró sólo con su electroacústica. Para su exclusiva, el guitarrista evitó el virtuosismo - que, por otra parte, venía demostrando hacía buen rato -, para dedicarse de lleno a lo melódico, con 'Stand' (de Poison). Siguieron dos covers más, otra vez como trío: 'You Can't Save Me' (de Kotzen solista) y el mega clásico de Mr. Big 'Shine'.

Lamentando su inminente partida hacia sus pagos en el Norte, interpretarían las últimas 3 del repertorio - bueno: antes del bis -, serían baladas, preciosas baladas: ''I'm No Angel', 'The Dying' y, con Kotzen a la pianola, la hermosa 'Regret'. Y una ovación interminable ante una interpretación vocal maravillosa, en la que el guitarrista y cantante demostró una vez más todo su potencial y una infinita capacidad para llegar a lo más profundo del corazón del oyente. Magistral.

Tras la vuelta, aun restarían 2: Un cover, la bluesera 'Fooled Around And Fell In Love' (de Elvin Bishop) y, para cerrar, más hard rock: una de cadencia cortada y contundente. Y de sello propio: 'Desire'.
Dicen que a los perros viejos, no hay quién le enseñe trucos nuevos. Pero el perro viejo, sabio y con experiencia, siempre tiene mucho que enseñar. Y estos 3, sin dudas, son de esos.



Texto y Fotos: Víctor Spinelli

Agradecemos infinitamente a Diego Perri, de Ronda Music, por facilitarnos invitaciones para cubrir el show.

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