20 de noviembre de 2013

Giardino: “Si hubiésemos dependido de los medios estaríamos enterrados y olvidados”

Por Víctor Spinelli, para Rock.com.ar

En el marco de su gira 25 Aniversario, Rata Blanca vuelve a Capital Federal para dar un cierre simbólico a un festejo que los llevó por todo el país y resto de Latinoamérica.


A días de la presentación en el Teatro Opera, Rock.com.ar charló con Walter Giardino, guitarrista y líder de una de las bandas más importantes y criticadas de la escena metalera local.

Giardino es terminante: siempre supo que Rata Blanca llegaría lejos. Pero también es consciente: “es un milagro que una banda llegue tan lejos. Por la cantidad de factores que hay dentro de la vida de un grupo, que eso dure tanto es increíble.”

Pero te ibas a Europa. ¿Por qué decidiste quedarte?

Después de tantas bandas, de haber estado en las calles tocando, después de V8, entendí cómo tenía que hacer las cosas para que funcionaran y empezamos a trabajar para que ya el primer show marcara una diferencia. Un teatro, buena escenografía, buen sonido, buenas luces. Tuvo un impacto muy fuerte en un mercado que ya no creía en el metal.

Sigue siendo un mercado difícil.

No, los difíciles somos nosotros. Afuera Rata es considerada quizás la mejor banda de rock metálico en español, acá muchos se resisten a creerlo. Si hubiésemos nacido en otro país de Latinoamérica nuestra carrera hubiese sido más grande porque tendríamos el apoyo que falta acá.

¿Por qué pasa eso?

Hay muchos complejos que dificultan el desarrollo local: qué está bien o mal, inseguridades. Es ridículo porque al fin y al cabo lo que importa es lo buena o mala que es una banda. Imaginate que el último gurú del metal es Beto Casella, que impulsó la carrera de Iorio en los medios, y a nosotros nos criticaban por ir a un programa dónde fuimos a tocar, no a hablar incoherencias. Hay artistas que tienen presencia mediática porque saben cómo explotar la estupidez general. Nosotros no sabemos, estamos en otra, tocar bien y dejar un legado serio. Eso nos trajo hasta acá, si hubiésemos dependido de los medios estaríamos enterrados y olvidados.

¿Qué aportó Rata a la escena?

Buenas canciones. No inventamos nada, los que creen que uno debe inventar algo están equivocados. Guns N’ Roses siguió el camino de Led Zeppelin, Rata hizo lo suyo con Deep Purple, fue nuestra estrella insignia. Muchos hablan de copias, pero la copia suena igual y nosotros no sonamos igual, no creo que se pueda, ni lo intentamos. Tenemos mucha música diferente, somos una banda de rock metálico, hacemos muchas cosas. La música no miente, las letras si. Las parábolas, las poesías enroscadas te pueden confundir, la música no, te hace sentir algo. Rata se basó en eso, por eso hay pibes que se emocionan con una música grabada cuando no habían nacido, la escuchan y sienten la misma energía.

¿Hay alguna de esas músicas que defina a la banda?

No, es toda junta. Ojalá podamos lograr un disco definitivo que nos identifique en todo aspecto, pero es muy difícil. Rata en cierta forma tiene su universalidad, por eso somos una banda internacional respetada. Muchos tienen que conformarse con ser admirados, comprendidos y escuchados en su país y cuando cruzan la frontera la gente no entiende nada, porque hay una cuestión ideológica que en Argentina se usa mucho, la camiseta, la bandera, y cuando vas a tocar a otros escenarios lo único que entiende la gente es cómo tocás. Quizás nos faltó cantar en inglés, para llegar a otros mercados. Una vez tocamos con Offspring, les encantó Rata Blanca, Noodles me decía que si cantáramos en inglés, nos llevaban de gira con ellos.

¿Cómo ves la escena metalera nacional actual?

Me preocupa la escena en general. Las bandas más convocantes musicalmente son normales, no hay bandas buenas, que suenen fuerte, bien y emocionen. Son estándar, muy de barrio. El metal y rock deberían sacarse los complejos: cada uno tiene su expresión y sería importante respetarlas. Es uno de los grandes problemas que tenemos, ver lo malo del otro, sobre todo en los que logran cosas. Desde que Rata empezó a vender discos, a meter miles de personas, hubo un ataque injusto y estúpido hacia nosotros. Afuera es al revés: primero el respeto, si la pegaron, tocan bien, venden discos ¿cuál es el problema? ¡que yo no estoy ahí! La puta mentalidad argentina que nos tenemos que sacar y aceptar quiénes son buenos, quiénes no y que cada uno ocupe su lugar. Guns N’ Roses es Guns N’ Roses, Maiden es Maiden, y Zeppelin y Purple están arriba con Dios (risas) por lo que tocan. Si querés otra cosa, hacela. Tenés que colgarte la guitarra, tocar hasta que suene espectacular. Acá parecemos colegialas histéricas más que heavy metal.



¿Cómo fue volver a un festival local de metal?

Tengo que agradecer el respecto con el que se nos trató. Somos conscientes de que para el heavy metal tenemos músicas que pueden no gustar, pero es nuestra historia, porque a nosotros nos gustan muchas cosas. Ahora, cuando tocamos heavy metal es en serio y el que escucha tiene que callarse y escuchar. Encontré respeto, y lo agradezco públicamente porque me hizo sentir que las cosas van quedando. El público del metal argentino es el mejor del país, veo cómo se comporta y me siento feliz, porque trabajamos mucho para esto. El heavy venía de una película que lo hundió y nosotros tratamos de ordenar eso. Cuando empezamos a vender discos y llenar estadios, empezaron a traer a Maiden y se llenaron de oro. Antes traían a Prince.

Estuvo Beto (Zamarbide) invitado a tocar algo de V8, y también lo invitamos a Ricardo, dicen que nunca se enteró, otros que si, estaría bueno saberlo. Lo importante es que se piense con sentido común, no quiero la ignorancia al frente, gente hablando y haciendo estupideces. Estamos tocando tanto como en los 90s, para pibes de 14 o 15 años. A las generaciones nuevas no les importa si tocamos en Tinelli o en la bailanta. En este país hay muchos que no saben lo que dicen y eso hace mucho daño a los nuevos, que no saben de dónde agarrarse.

¿Qué consejo le darías a los nuevos?

Que no tengan miedo, el miedo paraliza y es una mentira. Sean auténticos, amen lo que hacen, juéguense, no hay otra fórmula. El éxito es una consecuencia, el fin es hacer buena música, que alguna canción tuya quede y alguien se acuerde de vos. Si el éxito viene tenés que estar preparado porque si no sigue de largo. Los chicos empiezan con la ilusión de ser famosos – la tuvimos todos -, pero la fantasía la vas cumpliendo con un trabajo paciente en la realidad, levantarte día a día, tocar. No existe el “qué bien que toco” en YouTube sentado en la punta de la cama, el rock otra cosa: tocar, parado y con la guitarra colgando y gente que puede quererte o no. Hoy hay más posibilidades y menos ideas. Las canciones de Purple las sacaba del disco, con imaginación, tuvimos que generara espacios, correr de la policía y los milicos. Hoy tienen todo, si no funciona es porque a los pibes les falta lo más importante: el amor a la música.

¿Qué todo sea más accesible no achancha?

Son otras épocas, lo virtual aplastó mucho a lo real. Antes salíamos a la calle a vivir, hoy podés pasar toda la vida frente a la computadora. Yo tocaba, iba a jugar al fútbol, salía a buscar novia (risas). Fui muy bohemio, callejero, de buscar, conocer gente, equivocarme, ir preso, pelearme, emborracharme (risas), todo lo que hace un tipo que quiere ser rockero. Nos extraviamos, un poco por nosotros, un poco por el entorno de la música que a veces creen ser más músicos que uno, y un empresario se vuelve más importante que el músico sin darse cuenta de que sin músicos no sería millonario. El primer eslabón de la música es el músico, sino no hay nada. Eso se desvirtuó, quizás porque el metal y el rock no benefician a los Estados, les conviene más tener gente mansa bailando reggaetón que gente pensando. Todos creen que en el metal son todos débiles mentales, pero hoy son los que más piensan. Yo toqué para Madres de Plaza de Mayo en el 82′ y no vi a ninguno de los antisistema de hoy. Eramos 4 o 5 artistas y ellas, juntando plata para que fuesen a Europa a denunciar los desaparecidos. Acá hay muchos vendiendo humo, y es complicado porque ocupan lugares importantes. Yo creía que Tinelli era un showman como Ed Sullivan, donde iban los Beatles, los Doors, un show popular. Era ir a tocar y abrir cabezas, nos estaban mirando millones. Nunca pensé que iba a degenerarse tanto a nivel cultural.

Hay artistas que eran contestatarios y hoy sostienen el Statu Quo.

No me banco ese doble discurso, que en Argentina da un resultado bárbaro porque lo que menos tenemos es memoria. Nos critican a nosotros por haber tocado en Tinelli, pero Pappo también tocó ahí, y no sólo eso: ¡hizo una novela! ¿voy a juzgarlo por eso? ¡Pappo ya era una estrella de rock cuando yo era un nene, uno de los mejores guitarristas del país! Hay artistas que actúan personajes más simpáticos. Yo no soy simpático (risas), soy músico, no un personaje, intento que la música tape eso, que sea más importante que lo que digo, cómo me visto o vivo. Me importa lo que siente la gente cuando toco. Lo demás es desechable.


De gira: 25 Años de Rata Blanca

¿Cómo están viviendo la gira?

Contentísimos, desde los 90s no vivíamos algo así, metemos más gente que antes. Entiendan que meter cientos de miles de personas también se puede hacer en diferentes escenarios, pero en Argentina sólo vale si metés 100 mil personas juntas. Estamos tocando por Latinoamérica, Perú, Chile, venimos de Colombia, vamos a México. Además estamos tocando en toda la Argentina, algo que no hacíamos hacía mucho y me encanta. Los recibimientos son increíbles, los chicos lloran, se abrazan. Ves eso y te agarra un amor, el corazón se te sale.

¿Cómo fue el reencuentro con los músicos originales de la banda?

Muy lindo. Nunca dejamos de apreciarnos, fue un encuentro muy emotivo, ellos estuvieron en la primera hora, luchamos y sangramos juntos.

Cuando en el Vorterix aparecieron Gustavo, Sergio y Saúl el lugar se derrumbaba.

Se derrumbaba. No se anunció, no quería especular y no quería dejarlos fuera del festejo. Saúl grabó el primer disco con nosotros, con su diferencia generacional que marcó las dificultades de antes y después del disco, y con Gustavo y Sergio vivimos muchas cosas. Los resultados musicales, en esos casos, son relativos. Fueron buenos, pero comparados con la formación actual puede sonar un poco más disperso.

28 y 29 de Noviembre la siguen en el Teatro Opera.

Seguimos recreando las formaciones originales presentando discos específicos: Guerrero del Arco Iris, El Camino del Fuego y La Llave de la Puerta Secreta. Es como presentar conciertos de la música clásica, que vos sabías qué ibas a ver. El 28, Guerrero del Arco Iris, con Gustavo Rowek y Sergio Berdichevsky, y luego la formación actual hace ‘El Camino del Fuego’ y algunos temas más. El 29 lo mismo, pero la segunda parte será La Llave de la Puerta Secreta.

¿Hay planes para nuevo material?

Cada vez toman más forma. Estamos buscando aliados que piensen, crean y quieran lo mismo que nosotros. Cuesta, venimos de cambios internos fuertes y ahora tenemos ideas más claras. Queremos dirigirnos a donde queremos, no sólo a donde se pueda. Todos te aconsejan sacar discos para no desaparecer del mercado, pero Rata demostró que no es así. Hay bandas muy buenas que están grabando discos de más. Los discos son muy importantes para el músico como para andar grabando por cuestiones de mercado. Yo grabo discos por una cuestión artística, no para sonar en la radio con canciones que no son todo lo lindas que pueden ser.

Rata Blanca se estará presentando los días 28 y 29 de Noviembre en el Teatro Opera (Av. Corrientes 860, CABA)

Fuente: Rock.com.ar

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