28 de septiembre de 2013

Genetics festejó a Genesis: 40 años de “Selling England by The Pound”

Por Víctor Spinelli, para Rock.com.ar

El quinteto se presentó en el Teatro Coliseo para homenajear a una de las bandas más grandes del rock progresivo y sinfónico.

Genetics. Foto: Edy Rodríguez
Escasos lugares vacíos en la sala del Coliseo. Primer elogio oficial hacia los gigantescos Daniel Rawsi, Ignacio Rogríguez Genta, Horacio Pozzo, Claudio Lafalce y Leo Fernández, quienes en noviembre del año pasado, cargados sin más que de un inconmensurable talento y su incondicional amor por lo que hacen, desbordaban el ND Ateneo. Literal: mucha gente quedó afuera del teatro. La apuesta al Coliseo, aunque razonable, era también riesgosa. Sin embargo, el enorme recinto mostraba pocos agujeros. Quiénes ya habían pasado por ‘la experiencia Genetics’ daban un mensaje al que valía la pena prestarle atención.

La velada arrancó con una perla. A eso de las 21.30, apenas minutos antes de que Genetics tomara el escenario, alguien apareció delante del telón: Gillespie sería el presentador oficial: “Estos tipos tocan temas de Genesis… bueno, ése es su problema”, “Acá hay trabajo de verdad: la escenografía la hizo un carpintero, con clavos que fue a comprar a Berazategui” y, finalmente: “Con ustedes, la banda”. Luces fuera. Telón arriba.

La apertura, antes de meterse de lleno en el festejo del aniversario, fue con una de Foxtrot (1972). Primero, bien de a poquito, los teclados de Horacio Pozzo fueron adecuando el ambiente. Luego, en segundos, Daniel Rawsi se sumaba con unos rápidos y sincopados repiqueteos de hi-hat. Después Lafalce y Fernández (bajo y guitarra respectivamente). Finalmente, Rodríguez Genta llegaría para inaugurar oficialmente la velada con las primeras líneas de ‘Watcher Of The Skies’.

Al cabo de casi 10 minutos, la sala estallaba en interminables ovaciones y aplausos. Y es que , lo que para muchos era una sorpresa increíble, otros ya lo conocían a la perfección: la performance de Genetics prometía una noche inolvidable. Ahí nomás llegaron los primeros 4 de ‘Selling England by the Pound’, uno atrás del otro: ‘Dancing With The Moonlight Knight’, ‘I Know What I Like (In Your Wardrobe)’, ‘Fifth of Firth’ – sin dudas momento más explosivo de esta parte del show – y ‘More Fool Of Me’.

De pronto, era como si nos encontráramos en una obra teatral. El sentido de lo conceptual penetrando suave pero perseverante en piel. Sin darnos cuenta, la increíble impronta teatral – reforzada con algunos cambios de vestuario – y performance vocal del cantante nos sumía en el mundo del Genesis de los 70s como si realmente estuviésemos allí, como si no fuese Ignacio, sino Peter el que se dirigía a nosotros, los atónitos espectadores. Y esto sin necesidad de ‘hacer de’ tal o cual integrante: lo de Rodríguez era natural, era Ignacio, hacía de Ignacio, pero te hacía creer que era Peter.

La escenografía, austera, idéntica a la utilizada por los Genesis en los lejanos 70s, y realzada con elocuentes proyecciones, daba los pincelazos finales a una soberbia y correctísima puesta en escena.

En la misma línea, respetando a rajatabla la música original, los 4 instrumentistas, sin un ápice de maquillaje, sin un solo amago de acting, hacían la banda sonora de una obra magistral: complicada, trabada, misteriosa, genial por donde se la mire. Y, sin embargo, nunca tocaron una partitura: cuenta la leyenda que en Genetics todo se trata de disfrutar lo que hacen, y los temas se sacan de oído, se trabajan hasta que salen perfectos, como los originales ¡Y cómo salen!


En este clima, el vocalista anunciaría un breve desvío de ‘Selling England…’, para ir hacia atrás con ‘Stagnation’ (Trespas, de 1970), y ‘Can-Utility And The Coastliners’ (otra de Foxtrot). Luego, los 4 restantes del disco protagonista: ‘The Battle of Epping Forest’, el precioso instrumental ‘After The Ordeal’ y, en forma de medley los 2 restantes: ‘The Cinema Show’ y ‘Aisle of Plenty’. Y otra perlita: “Fast forward. Mucho fast forward”, bromeó el cantante, antes de darse el gusto de tocar una de Gabriel solista: ‘Don’t Give Up’

Pasados unos 50 minutos de show, la misión anunciada, tocar todo ‘Selling England…’ estaba más que cumplida. Pero faltaba mucho.

Hace muchos años Rawsi, Pozzo y Rodríguez Genta formaban parte de una gran banda: Rael. Este personaje era, claro, el protagonista de una de las obras de Genesis. en The Lamb Lies Down On Broadway – último disco con Peter Gabriel a la cabeza, obra con poca relevancia comercial pero bisagra indiscutible en la historia del rock progresivo mundial – Rael buscaba a su hermano. Rael, por supuesto, tendría su lugar esta noche.

“Ahora vamos a hacer algo del o que esperamos poder presentar el año pasado. Esta canción relata el momento en que Rael llega a Nueva York, y todo lo que se encuentra”. Venía ‘Back in N.Y.C.’. Lo que no contaría Genta, es que seguirían adelante con 4 más de la misma placa: ‘Hairles Heat’, ‘Counting Out Time’, ‘Carpet Crawlers’ y ‘The Chambers of 32 Doors’.

Oficialmente, faltaba una sola. Y la que faltaba era la que no podía faltar. “¿Cómo se llama la que viene? ¿Vos te acordás? Yo no me acuerdo… ¿Cómo era?”. Aunque todos sabíamos lo que estaba por ocurrir, el recinto estalló: ‘Super’s Ready’. 25 épicos minutos más tarde, el telón bajaría mientras, como en el disco, el volumen hacía lo propio.

Genetics. Foto: Edy Rodríguez
El público, exaltado, aplaudía y vitoreaba de pie. No había planes de dejar la sala. Minutos más tarde, el telón volvía a subirse, para lo que sería, ahora sí, lo último de la noche. Antes, la tercera perla: “Hace 40 años leí este libro, y ahí me metí en la historia de Genesis. Lo escribió un italiano que estuvo con Genesis desde el principio, cuando no los conocía nadie: Armando Gallo. Y Armando está con nosotros esta noche”.

La autorizadísima voz de Armando Gallo sería la que, luego de un franco y emotivo reconocimiento al trabajo de Genetics, anunciaría la última de todas. Otra épica, claro: ‘The Musical Box’.

Terrible. Impresionante. Increíble show. Suena exagerado, grandilocuente… para el que no estuvo allí. Sin embargo, es lo que fue. En los últimos tiempos, infinidad de ‘bandas tributo’ de reconocimiento internacional han llegado a nuestro país como bandadas de pájaros. Zoso, The Cureheads, The Bootleg Beatles. Todas ellas hicieron lo suyo, dieron su show. Correctos, ajustados a la historia. Pero imitaron.

El vivo de Genetics, exponentes locales, borra de un plumazo cualquier juicio generalizador de las bandas tributo: sin estéticas forzadas, sin gestos de otros, con talento, carisma, actitud e identidad Genetics festejó a Génesis.

Fuente: Rock.com.ar

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